La comunicación digital y el lenguaje en tiempos de distanciamiento social. Su impacto en la educación y los modos de vincularse.
“El lenguaje es algo físico, afecta a nuestro cerebro y por tanto a nosotros mismos” José Luis Castellanos
De todo lo que estamos viviendo en el siglo XXI, la situación de distanciamiento social a consecuencia de la cuarentena obligatoria puso en jaque no sólo la dimensión emocional como se mencionó más arriba, sino también y fundamentalmente, la forma de interactuar y de comunicarnos con los otros. La interacción social, lo que nos hace humanos se vio transformando de un momento a otro. Como sabemos, la comunicación que realizamos no solo es verbal, más del 60% de lo que comunicamos es a través del lenguaje corporal otro 30 porciento del tono de voz y solo el 10% de las palabras que empleamos.
Por eso, en palabras de Daniel Cassany (2008) (...) estamos vivenciando una expansión de la capacidad comunicativa humana y me refiero, en primer lugar, a la expansión del soporte digital del lenguaje (computadoras, pantallas, teclados, internet, etc.) como complemento o sustituto del soporte analógico tradicional como los sonidos, el papel, los libros, la interacción.” Estamos hoy en día comunicándonos constantemente mediante “pantallas” y esto surge con el fin de continuar con las actividades laborales, académicas, sociales, que se realizan presencialmente o en un contexto de “normalidad”. Pero ¿a qué llamamos normalidad hoy? “cuaretenamos en familia” “zoomeamos un cumpleaños”, “coronavírico” “desconfinamiento” neologismos que se han ido apropiando de nuestro lenguaje cotidiano dan un parámetro de la realidad por la que atravesamos ya que las palabras muestran, en gran parte, la realidad en los hábitos y costumbres. Así también han surgido otros tales como infodemia o desindodemia; la primera para referirse a la difusión de información falsa o incorrecta a través de los medios de comunicación -y que mayormente generan pánico social- y la segunda, según la Fundeu BBVA de España, significa “pánico social generado por la propagación de noticias falsas que circulan rápida y masivamente”.
Ahora bien, cuando hablamos de comunicación en educación también debemos pensar en el vínculo que establecemos con nuestros estudiantes ¿Cómo transformamos esa comunicación que viene aparejada con desinformación e infodemia y que genera pánico y estrés en aprendizaje? Lo cierto es que lo que nos queda a mano en esta situación de inquietud e incertidumbre es el lenguaje que acude en ayuda para mantener las relaciones, construirlas o destruirlas. Pero en fundamento, lo principal de la comunicación educativa debe ser siempre mantener el vínculo y propiciar el aprendizaje de nuestros alumnos.
Eso nos lleva a “echar mano” de todos los recursos disponibles que tenemos al alcance y todos ellos necesitan de un servicio elemental hoy: estar conectados a internet. Las videollamadas, el conectarnos por Zoom, por Google Meet, reemplazó en gran medida la interacción presencial por una sincrónica que no deja de ser significativa, las asincrónicas en aulas virtuales y espacios en donde la comunicación y los lenguajes escritos y orales cobran un rol fundamental en la transmisión de los contenidos. Es decir, esta “comunidad virtual” propone un gran número de información y de modos de interactuar, pero el estudiante, una especie de investigador comprometido con su aprendizaje debe aportar críticamente a su formación.
Es importante destacar también el rol de los entornos sociales tales como Facebook, Youtube, Instagram que permiten entablar distintos tipos de contacto en los cuales comparten contenidos expresivos, comunicativos, construir nuestras vidas sociales apelando también a un lenguaje espontáneo, y expresivo. “(…) la presencia creciente de este tipo de plataformas impulsa a las personas a trasladar muchas de sus actividades sociales, culturales y profesionales a entornos virtuales”. (Van Dijck 2013:17).
Finalizando, quiero rescatar lo positivo de los recursos digitales en tiempos de pandemia, ya que hace posible que docentes y alumnos sigamos conectados, y creo que, si bien debemos tener presente la gran adecuación que muchos debieron realizar, nos permitió estar más vinculados que nunca. Gracias a ello, podemos planificar nuestras actividades y compartir con los estudiantes por medio de diferentes modos comunicativos sincrónicos y asincrónicos: videollamadas, documentos compartidos, entre otros. Compartimos como fin este video de José Castellanos “Lenguaje diferente, cerebro diferente”
María Silvina Bechara Garralla
Cassany, Daniel y Gilmar Ayala (2008), “Nativos e inmigrantes digitales en la escuela”, CCE Participación Educativa, 9, pp. 53-71.
Castellanos, José. (2016) “Lenguaje diferente, cerebro diferente” [video] Decuperado de: https://www.youtube.com/watch?time_continue=48&v=duMFCi2RcwA&feature=emb_title
Van Dijck, J. (2016) La cultura de la conectividad: una historia crítica de las redes sociales. Siglo XXI: Argentina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario